La especulación financiera se amparó de
los mercados de las materias primas.
La evolución de los precios nada tiene
que ver con los principios fundamentales de la economía, según la CNUCED.
Los inversores no contentos con el
mercado de las acciones estos últimos años, quieren diversificar los riesgos y
se vuelven hacia las materias primas, afirmó Heiner Flassbeck, director de la
división de la mundialización de la Conferencia de las Naciones Unidas para el
comercio y el desarrollo.
Un estudio realizado por la agencia de
la ONU, muestra que hace 10 años no había correlación entre la evolución del
mercado de las acciones, el precio del petróleo y el índice Estándar &
poor’s Goldman Sachs(SPGSCI) de las materias primas. Ahora es lo contrario,
sobre los 7 primeros meses de 2012, las tres curvas evolucionan rigurosamente
paralelas.
“Solo hay una
explicación a esta correlación: la influencia de los mercados financieros”, declaró Flassbeck. Los precios del
petróleo y de otras materias primas ya no evolucionan principalmente por la ley
de la oferta y la demanda, sino por las esperanzas y los cálculos de los
inversores.
Esto demuestra que la mano invisible
que regula los mercados por la sola ley de la oferta y la demanda no existe,
como pretenden los devotos de las teorías ultra liberales de Friedman o Hayeck.
Los activos se
multiplican
Los activos sobre el mercado de las
materias primas pasaron de 10 mil millones de dólares a finales de 1999 a un record
de 450 mil millones en abril de 2011. El volumen financiero intercambiado en
este mercado es actualmente, 20 a 30 veces superior a la producción física,
según cifras de la CNUCED.
“Las decisiones de
los actores financieros van en general en el mismo sentido, compran y venden al
mismo tiempo porque tienen el mismo tipo de información” declaró Flassbeck, de esta forma
ejercen una influencia considerable sobre la evolución de los precios. Los
primeros defensores de la libertad total del mercado, son los primeros en
falsear las leyes de ese mercado.
Los cambios bruscos a corto plazo no
pueden explicarse por la sola evolución de la oferta y la demanda. Deberíamos notar
evoluciones diferentes según las materias primas, en razón de las
características estacionales o de demanda, pero esas diferencias desaparecen
debido a la posición dominante de los inversores financieros.
La Conferencia de las Naciones Unidas
para el comercio y el desarrollo denuncia la incertidumbre provocada por la
especulación sobre las inversiones en las energías renovables. La volatilidad
del precio del petróleo compromete esas inversiones. Los países de la OPEP
incluyendo Arabia Saudí ya no tienen los medios de influenciar el mercado
aumentando la producción, como podían hacerlo a finales del siglo pasado.
Los gobiernos tendrían que intervenir
para restablecer la transparencia y mejorar el funcionamiento de los mercados
de las materias primas.
La climatología al
servicio de la especulación
Este verano, en los Estados Unidos, la soja y el maíz
se morían de sed. Al trigo le pasó lo mismo en Rusia. Como resultado los
precios se embalaron en los mercados mundiales entre junio y agosto, más del 19,5%
para el maíz y más del 26% el trigo.
El encarecimiento de los cereales tiene consecuencias
directas sobre el precio de los alimentos que aumentaron un 6%, según la FAO. Sin
que esta subida de precios repercuta en el bienestar de los agricultores.
Para los países más pobres, donde las poblaciones que
consagran la parte más importante de su presupuesto a la alimentación, es una
mala noticia.
Cuando el precio alcanza un nivel apetecible se convierte en el precio de mercado. Con este precio de mercado los venden a los distribuidores que a su vez, se los venden al precio más alto posible a los ganaderos que ganan su vida con la producción y venta de carne y leche, con frecuencia vecinos de los productores de cereales.
Los productores de leche se quejan desesperadamente de que con el precio de la leche apenas pueden subsistir, con los altos precios de los cereales no cubren los costes y muchos de ellos tienen que cerrar.
Los agricultores que cultivan cereales se quejan de los precios altísimos del combustible y los bajos precios de los cereales, les dejan un margen beneficiario casi nulo.
Este no es el desarrollo riguroso, pero tengan por seguro que a groso modo es la forma en cómo se desarrolla este mercado.
El buen ejemplo de Suiza
En suiza, la situación es completamente diferente.
Cuatro veces al año, Berna fija una tasa aduanera para los cereales
panificables y los destinados a la alimentación animal importados.
¿Cómo actúan los especuladores?
Los agricultores que ganan su vida cultivando cereales,
llevan su cosecha a la cooperativa, allí los especuladores los compran al
precio más bajo posible, los almacenan y esperan que los precios suban lo más
posible en la subasta de la bolsa de materias primas, situada en una calle de
Londres.Cuando el precio alcanza un nivel apetecible se convierte en el precio de mercado. Con este precio de mercado los venden a los distribuidores que a su vez, se los venden al precio más alto posible a los ganaderos que ganan su vida con la producción y venta de carne y leche, con frecuencia vecinos de los productores de cereales.
Los productores de leche se quejan desesperadamente de que con el precio de la leche apenas pueden subsistir, con los altos precios de los cereales no cubren los costes y muchos de ellos tienen que cerrar.
Los agricultores que cultivan cereales se quejan de los precios altísimos del combustible y los bajos precios de los cereales, les dejan un margen beneficiario casi nulo.
Este no es el desarrollo riguroso, pero tengan por seguro que a groso modo es la forma en cómo se desarrolla este mercado.
El buen ejemplo de Suiza
El nivel de esa tasa depende de la evolución de los precios en los mercados internacionales. Cuando los precios en los mercados suben Suiza baja las tasas.
La manipulación del derecho de aduana permite a Suiza
evitar que esta oleada en los precios se repercuta en el mercado interior. Con
esta política de precios estables los consumidores no corren el riesgo de tener
que pagar el pan más caro, otro tanto les pasa a los agricultores con los
cereales destinados a la alimentación animal.
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