sábado, 1 de febrero de 2014

Cásate, se sumisa y no abortes…


El obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Plà, arremetio contra el "feminismo ideológico" que ve como "un paso en el proceso de deconstrucción de la persona". Conviene indicar que el clericalismo ideológico no es más que un paso en el proceso de destrucción de la libertad de la persona. De hecho, los argumentos que sustentan el pensamiento clerical, en sucesivas evoluciones, ha propiciado la ideología religiosa y teorías absurdas.

El "clericalismo radical" ataca a todo aquel que no condene el matrimonio monógamo e indisoluble y la maternidad. Para Reig Plà, la obra del profesor Hauke, viene a ocupar "un vacío que existía en la producción en lengua hispana sobre la repercusión del feminismo en la teología católica y en la vida eclesial".

El clericalismo ha ido perdiendo terreno en el campo de la opinión y de la cultura de forma que lo que en un primer momento se presentaba como clericalismo sufragista, que reclamaba el voto de los feligreses para los partidos políticos afines a sus ideas, ha ido evolucionando bajo el influjo de los más radicales hasta promocionar y editar 'Cásate y sé sumisa', el libro editado por el Arzobispado de Granada o decir que la homo sexualidad es una enfermedad.

Monseñor Juan Antonio Reig Plà, precisó que del "feminismo de la igualdad" y el "feminismo de cuota", que reclama al menos la mitad de los cargos de responsabilidad para las mujeres, se ha pasado a la pretensión del empoderamiento de la mujer y eso no le gusta nada ni al obispo de Alcalá de Henares ni al clero más radical como el Arzobispado de Granada.

 Monseñor, señaló que el "feminismo radical" es conocido por "sus pretensiones políticas, sus vinculaciones con los movimientos abortistas, el ataque al matrimonio monógamo e indisoluble y a la maternidad". Según ha explicado el Obispo, la propuesta de la Iglesia es "una teología de la mujer" y, citando la Evangelium Vitae de Juan Pablo II, recordó que el Magisterio de la Iglesia ha dado las claves para ir dando respuestas "verdaderas y buenas" e instando a las mujeres a ser "promotoras de un nuevo feminismo que, sin caer en la tentación de seguir modelos machistas, sepa reconocer y expresar el verdadero espíritu femenino".

El enorme problema llega cuando el clero radical quiere imponer a las mujeres lo que, para él, es el verdadero espíritu del feminismo.

El obispo de Alcalá apuntó, por si alguien lo dudaba, que la Iglesia también tiene una palabra para las personas que defienden los postulados del feminismo radical. "A ellas, desde la verdad, el respeto y el amor; hay que proponerles, con caridad, la verdad y orar por ellas", subrayó.

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